“Sale, sale” y salís… perdiendo
Esta semana entré a un almacén y todos sus muebles cacareaban una promo de “¡20% OFF!”
Había de todo: sofás, reclinables, giratorios, tipo cama, con orejas, convencionales… justo para caer en ellos a pierna suelta.
Como buen tico, me deslumbré, pero como anciano mañoso, sospeché.
La oferta, en sí, no es mala; lo malo es cuando te venden el cuento de que “te están haciendo un favor” y en realidad es al revés: vos le estás haciendo un favor a su flujo de caja.
Despellejemos el truco:
El “20% OFF” es un sobre precio inflado.
Te ponen el producto a $100, tachan y ponen $80. “¡Ahorraste $20!”
El as bajo la manga del comercio es que como hace tres semana estaba a $78 y nadie lo compraba, lo subieron entonces a $100 solo para bajarlo.
Al final, no te bajaron el precio sino que te subieron el ego, pues el “descuento” es sobre un número inventado cinco días atrás.
Como he sido siempre un consumidor algo desconfiado, me entretengo a chorros en los centros comerciales descifrando todos sus “confites” para que el cliente caiga.
El “Lleve 2 y pague 1” tiene también su gracia escondida: precio base duplicado.
La oferta te grita “¡2x1! ¡Gratis el segundo!”
La realidad es que el producto valía $10. Ahora dice $20 y te dan dos. Es decir, pagás lo mismo, pero te vas con el doble de algo que no necesitabas.
No compraste más barato; compraste más y el que gana espacio en tu casa y en su bodega es él.
¡Mucho ojo también con el “Hasta 50% de descuento”!
Te lo anuncian en banner gigante con letras rojo chillón. Entrás y todo es 50%...en medias talla 46 que nadie quiere.
Pero ya entraste al local comercial.
Para descubrir luego que lo que vos querías está al 5%, si acaso, pues la letra pequeña dice “descuentos seleccionados”.
En síntesis, “Hasta” es la palabra más cara del comercio pues te ancla con el 50% y te quedás con el 10%.
Sigo: el “Precio especial solo hoy”.
Aquí el comercio explota el recurso de la “urgencia”, de modo que si no compras hoy, perdés la oferta de tu vida.
Puro impacto emocional.
La maniobra: mañana estará “solo hoy” otra vez. El contador de la web se reinicia a medianoche.
Total, la urgencia no es por el “stock” sino por tu impulso, porque si te pusieras un poco mosca, no comprás.
Otra: el “Precio original $199, ahora $99”.
¡Guau!: Te están regalando $100, aunque en realidad ese producto nunca se vendió a $199.
El precio de referencia es de una tienda en otro país, descontinuado, o del fabricante en su sitio que nadie visita.
Te creen fantasma, pues el ahorro es contra algo que no existe.
La otra fantasía: el “Envío gratis”.
Te ahorrás $15 de envío, pero no hay tal. Ya te subieron $18 al precio del producto. O el mínimo de compra para el “gratis” es el doble de lo que ibas a gastar.
Nada es gratis. Solo te movieron el cobro de una línea a otra en la factura.
Y para terminar por hoy, no podía faltar el “Sale” genérico sin números.
Todo en rojo, luces, confeti. Tu cerebro ya siente que ahorraste.
Pero el anzuelo es…”Sale” de 2% a 15%. Pero como no te dicen el % exacto hasta que llegás a la caja, te quedás por inercia. O sea, te venden la sensación de oferta, pero la oferta real es opcional.
Ante esto, la regla de oro para el cliente siempre es…
Si el anuncio te hace sentir listo por haberlo visto, desconfiá.
Si te toca hacer aritmética con el celu para entenderlo, es trampa con lazo.
Porque una oferta, de verdad, se entiende al toque sin necesidad de que volés por ella.
Al final, la empresa igual gana pero al menos ahora gana sabiendo que vos sabés.
Porque el comercio no te regala nada, pero te hace creer que sí.