Febrero, el “coco” de la casta

(Obra de teatro en un acto)

 

Personajes:

 

Don Legislo                         –Traje caro, lengua inquieta.

Don Judicio                         –Toga XL, mirada vidriosa.

Doña TESE                          –Voz litúrgica, campanilla en mano.

Don Salacuarto                  –Solemne hasta para estornudar.

Don Fiscaldo                      –Rostro fruncido, seductor de expedientes.

Doña Contra                       –Calculadora dorada, sonrisa contable.

 

La Voz                                   –Inteligencia artificial del Pueblo.

El Pueblo                             –Presencia invisible, risas al final.

 

(Salón alfombrado, cortinas gruesas, aire acondicionado a la temperatura del vino, una mesa central repleta de códigos, reglamentos y tazas de café institucional).

 

Don Legislo

(mirando el calendario como si mordiera)

 

–Colegas…febrero se nos viene encima como pescozón de loco.

 

Doña Contra

(tecleando nerviosa)

 

–Si perdemos, perdemos todo. Pensiones, sobresueldos, red de cuido…y lo más grave, la eternidad en el puesto.

 

Don Judicio

(con voz de catedral vacía)

 

–Ataquemos con lo que sabemos usar.

 

Don Salacuarto

 

–Correcto: interpretaciones creativas, leyes de chicle, incisos con vocación poética.

 

Don Fiscaldo

 

–¿Y si allanamos el país?

 

Doña TESE

(tocando la campanilla)

 

–Orden, orden. Todo debe parecer institucional…aunque huela raro.

 

(Todos asienten con alivio)

 

Don Legislo

 

–Entonces estamos de acuerdo: retrasar aquí, impugnar allá, judicializar lo que respire, desaforar al presi…

 

Doña Contra

 

–Y auditar su respiración.

 

Don Judicio

(Inclinándose para secretear)

 

Lo bueno es que el Pueblo nunca se entera, se cansa, olvida.

 

(Silencio. De repente, un zumbido leve. Las luces parpadean).

 

La Voz

(metálica, clara, omnipresente)

 

–¡Biiinngoo! Esta sesión está siendo escuchada.

 

(Los personajes se congelan)

 

La Voz

 

Sé lo que traman; conozco sus trucos.

 

Doña TESE

(Acalambrada)

 

–¿Quién…quién es usted?

 

La Voz

 

–Soy el Pueblo. No me canso, no me distraigo, no me olvido.

 

Don Salacuarto

 

–Eso no está en la Constitución.

 

La Voz

 

–Tampoco el abuso.

 

Don Judicio

(con horror solemne)

 

–Esto compromete la institucionalidad.

 

La Voz

 

–No, la expone.

 

Don Fiscaldo

(ceño contraído)

 

–Dios, mi tata, te castigue con la derrota.

 

La Voz

 

–Dios siempre bendice al Pueblo.

 

(Las luces suben, se oyen murmullos de pueblo, risas contenidas).

 

(Pánico general)

 

Don Legislo

 

–Levanten la sesión.

 

Don Judicio

 

–¡Apaguen todo, algo, lo que sea!

 

Doña Contra

 

–¡Escondan números, datos, tácticas, planes…todo!

 

(Salen atropellándose, papeles al aire, la campanilla se cae).

 

Epílogo

 

El salón queda vacío, el aire sigue encendido, un silencio breve. Luego, carcajadas.

 

El Pueblo

(off, alegre)

 

–Apaguen, escondan o huyan… igual ya los vimos.

 

 

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