Costa Ricaaarros… y caaarros… y…
Pasemos de las palabras a los números a ver qué pedacito de ciudad nos queda todavía a los ticos para caminar sin que esté ocupado por un vehículo.
Tenemos una población de 5.3 millones de habitantes y una de 3,17 millones de vehículos.
Esto significa que hay aproximadamente un vehículo por cada 1,67 personas.
Dicho de otra forma, si reunís una familia de cinco personas, estadísticamente aparecen tres carros y medio.
El medio carro debe ser un Datsun 120Y del 98 sostenido por la fe y un elástico que le da vuelta a la carrocería.
Si alineáramos todos los vehículos del país en una sola fila, obtendríamos una presa de 14.265 kilómetros.
Suficiente para recorrer Costa Rica, de frontera a frontera, búmper con búmper, unas 22 veces… antes de que aparezca el inevitable conductor preguntando: “Mae, ¿qué pasó adelante?
Aún más excitante: si apuntamos hacia el espacio infinito, el último chunche (quizá el mismo Datsun 120Y) flotaría en la zona de radiación de Van Allen.
Solo los 35 mil furgones que circulan a diario, puestos uno detrás de otro, formarían una cordillera metálica de 612 kilómetros de Peñas Blancas a Paso Canoas.
Capaz de empalidecer a nuestro Eje Montañoso Central.
A su vez, si a las 900 mil motocicletas actuales le sumamos las 230 nuevas que salen diariamente a la calle, tendremos un total de 84 mil más por año que, por su forma de irrumpir, colarse, serpentear y atravesarse, ocupan el país entero...cementerios incluidos.
Si a todo esto añadimos que más del 95% del territorio es área natural, la superficie realmente urbanizada ronda apenas el 5% de los 51.100 km², o sea, 2.555 km².
Porción esta sobre la que viven las personas, se construyen las casas, edificios, fábricas, comercios…y se apiñan los vehículos.
Es decir, los vehículos no se distribuyen sobre los 51.100 km² del país, sino que entre todos compiten por el mismo pedacito que nos queda para vivir nosotros los de carne y hueso.
Porque lo que es el alma, la hemos dejado ya varios kilómetros atrás.
Conclusión: los carros ya no están invadiendo el territorio nacional, sino que nos están invadiendo a nosotros.
La pregunta, entonces, ya no es cuánto espacio ocupan los carros sino cuánto espacio nos queda a nosotros… para no tener que urbanizar la cumbre del Chirripó o el cráter del Rincón de la Vieja.
Así las cosas, el único camino sin presas pareciera ser hasta ahora el que nos lleva a convertirnos, a toda velocidad, en un gigantesco estacionamiento nacional.
Ante semejante panorama, me permito formular una propuesta patriótica: suspender, durante los próximos diez años, todas las “Expoautos” del país.
Y que, en su lugar, se hagan “ExpoCarreteras”.
Grandes exhibiciones nacionales donde los ciudadanos puedan admirar los últimos modelos de puentes, viaductos, pasos a desnivel, marginales, retornos inteligentes, atajos, alcantarillas, barrancos exóticos y zanjones premium.
O sea, cualquier innovación capaz de permitir el desplazamiento de los tres millones y pico de chunches que se nos adelantaron, por lo menos, hasta el año 2065.
Imagino familias enteras en esas ferias paseando los fines de semana entre elegantes muestras de asfalto recién colocado.
“Vea qué belleza de circunvalación”, diría el esposo con lágrimas de ansiedad y nostalgia.
“El barranco está divino”, exclamaría su mujer.
“¿Y ese intercambio vial de cuántos carriles es?”, preguntaría el hijo.
“De doce”, respondería el guía.
Y la multitud estallaría en aplausos.
Porque hasta ahora creíamos que el último territorio libre del país era la casa donde podíamos caminar tres metros sin presa, salvo el perro atravesado a la entrada.
Pero últimamente las noticias insisten en mostrarnos furgones estacionados hasta en la cocina.
Ante esto, sugiero al gobierno emitir un decreto ejecutivo para que, a partir de hoy, Costa Rica pase a llamarse oficial y jubilosamente Auto Rica bajo las siguientes condiciones:
Artículo 1- Todo ciudadano tendrá derecho a una presa diaria.
Artículo 2- Ningún semáforo cambiará a verde antes de que el conductor de adelante termine de revisar el wasap.
Artículo 3- El alma circulará bajo su propio riesgo.
Artículo 4- Todo vehículo deberá portar como mínimo 25 espejos retrovisores para detectar motos aproximándose desde dimensiones aún no descubiertas por la Física.
Articulo 5- El Datsun 120Y queda declarado Patrimonio Rodante de la Nación.
Publíquese… y hágase la presa.